Más grande, más deuda, menos inversión.
El proyecto que el Congreso devolvió tenía $575,7 billones. La nueva versión suma $59,3 billones: el mayor salto está en el servicio de la deuda, mientras la inversión cae $3 billones. La comparación separa el proyecto devuelto del texto reformulado que está hoy en trámite.
PGN 2027 · antes y después · billones de pesos
No hay un hueco de $90 B. Hay una factura de deuda que el proyecto debe explicar.
El proyecto reformulado está formalmente equilibrado: afora ingresos y apropiaciones por $634,952 B. Sumar los $30,2 B contingentes del texto devuelto al aumento del nuevo presupuesto mezcla dos documentos y dos problemas distintos. La pregunta decisiva es otra: qué tan financiable es la nueva mezcla de obligaciones, crédito e inversión.
Más presupuesto no equivale a más política pública.
Entre 2026 y 2027, el salto total es de cerca de $88,1 B. Aproximadamente $55 B corresponden al servicio de deuda; funcionamiento absorbe la mayor parte restante y la inversión disminuye. Por eso el debate no es si el presupuesto “creció”, sino cuánto margen real deja después de obligaciones ya exigibles.
Crédito no es un ingreso corriente, pero tampoco es un hueco automático.
El proyecto identifica $150,9 B de crédito interno y $87,7 B de externo. Son fuentes presupuestadas y explican por qué el nuevo texto cuadra formalmente; no deben presentarse como los $90 B faltantes. Sí obligan a pedir cronograma, tasas, vencimientos, destino y efecto sobre la deuda neta.
El mensaje no reconcilia sus propias correcciones.
El documento dice que incorpora $9,6 B para el FEPC, pero más adelante afirma que el conjunto de correcciones —incluido el FEPC— suma cerca de $2,1 B. Ambas frases no pueden describir la misma canasta. La Comisión debe exigir una tabla de conciliación por obligación y fuente.
La inversión queda expuesta.
El Congreso no puede reducir libremente servicio de deuda, obligaciones contractuales, servicios ordinarios ni proyectos del POAI. Si busca bajar el total sin el aval del Gobierno, el espacio negociable será estrecho y puede concentrarse en la inversión o en programas con menor blindaje legal.
Primeros presupuestos, distintos márgenes.
La comparación no pone gobiernos en una carrera de tamaños nominales. Muestra cómo se distribuyó cada primer presupuesto completo: 2019 para Duque, 2023 para Petro y el proyecto vigente para 2027. El PGN 2026 aprobado funciona como la base inmediata.
El técnico mira el espacio fiscal; el ciudadano mira el servicio.
Un presupuesto no sube automáticamente un impuesto ni cambia por sí mismo el ingreso de cada hogar. Su efecto llega por las partidas que permiten —o limitan— servicios, transferencias, subsidios, contratos e inversión pública.
¿Las cuentas alcanzan?
La lectura legislativa debe seguir el origen de cada peso, las obligaciones reconocidas, el costo de la deuda y el margen para modificar partidas en el Congreso.
- Ingresos ciertos, crédito y recursos contingentes.
- Principal e intereses: pagar deuda no es lo mismo que crear política pública.
- Ganadores, recortes y cambios frente al proyecto devuelto.
¿Dónde puede sentirse?
La pregunta útil no es “¿me afecta?” en abstracto, sino qué servicio, subsidio, obra o institución depende de la partida que se discute.
- Educación, salud, transferencias y protección social.
- Reconstrucción e infraestructura en los territorios afectados.
- Capacidad de financiar hoy sin trasladar presión a los años siguientes.
¿El PGN se parece a las propuestas iniciales?
El programa “El milagro de los nunca” propone unas prioridades; el PGN es una autorización anual de gasto del Gobierno en trámite. Compararlos no prueba intención ni cumplimiento: permite identificar coincidencias presupuestales, tensiones y promesas que todavía no se pueden rastrear en una sección agregada.
Seguridad y Fuerza Pública
El programa propone reconstruir la Fuerza Pública, recuperar el control territorial y reforzar inteligencia, justicia y sistema carcelario. Defensa es una de las entidades que más aumenta en el proyecto.
El choque de salud
El programa plantea un plan de choque de $10 B y medidas sobre UPC, EPS, red hospitalaria y medicamentos. La cifra de la sección Salud no identifica por sí sola un programa con ese destino.
Ajuste, deuda y tamaño del Estado
El programa propone ajuste fiscal, superávit primario, refinanciación de deuda y reducción del tamaño estatal. El nuevo PGN, en cambio, aumenta de forma marcada el servicio de la deuda.
Educación, tecnología y conectividad
El programa ofrece formación tecnológica, universidad virtual, conectividad y computadores. El aumento de Educación abre capacidad, pero no permite concluir que esas propuestas específicas estén financiadas.
Contratación y anticorrupción
Gobierno trazable, reforma de contratación y una meta de procesos en blockchain son cambios regulatorios, tecnológicos y de gestión. Un PGN agregado no permite verificar que ocurran.
Cultura como inversión creativa
El programa propone capital semilla para proyectos creativos y un “Pase mi cultura”. La sección de Culturas del proyecto 2027 queda por debajo del presupuesto liquidado en 2026.
Aprobado a horas del plazo, con otra mezcla.
El proyecto 152/2026 Cámara · 111/2026 Senado se aprobó en la madrugada del martes 20 de octubre, el último día que tenía el Congreso para expedirlo. El total no cambió en ningún debate: $634,9 B. Lo que cambió fue el reparto, y casi todo se movió en la ponencia de segundo debate. Ahora pasa a sanción presidencial.
Proyecto reformulado
El Gobierno reingresa el texto, por $634,95 B, luego de que el Congreso devolviera la versión de $575,7 B.
Se fijó el monto
Las cuatro comisiones aprueban el techo de $634,9 B y rechazan la propuesta del Pacto Histórico de bajarlo a $596,6 B.
Primer debate
Las comisiones aprueban el articulado en cuatro bloques. De 615 proposiciones, que pedían $111,6 B más de gasto, solo entran las que avaló Hacienda.
Plenarias: aprobado
Tras dos sesiones de la Cámara sin quórum por el retiro de la oposición, el Senado lo aprueba hacia las 11 p. m. del 19 (57 a favor) y la Cámara hacia las 4 a. m. del 20 (112 a favor). Sin conciliación.
Cómo quedó el presupuesto
Billones de pesos. El primer debate no tocó la mezcla; la ponencia que se aprobó en plenarias sí:
Primer debate. Hacienda trasladó $2 B a Salud y Protección Social; la Rama Judicial sumó $0,1 B y Deporte $0,099 B, compensados con recortes al Sistema de Verdad, Justicia y Reparación ($0,17 B), a la Aerocivil por el Aeropuerto del Café ($0,016 B) y a Planeación ($0,014 B).
Segundo debate. Lo que sale de la deuda va a una reserva de $3,9 B para los damnificados del terremoto del 10 de agosto y otros desastres, $3 B más para Salud (que suma $5 B sobre el proyecto), $3 B para subsidios de energía, gas por red y GLP, y partidas menores: $0,1 B para educación superior, $0,1 B para la Fiscalía y $0,011 B que pasan de la JEP a Defensa para indemnizar a familias de soldados. El Gobierno queda con tres meses para formular un programa de austeridad y debe entregar informes trimestrales sobre la caja de la Nación.
Qué queda abierto
- La sanción: el presidente agradeció al Congreso el mismo 20 de octubre, pero al cierre del día no había firmado la ley. Hasta la firma y el decreto de liquidación no hay partidas finales por entidad.
- Los que perdieron: la JEP cede $0,18 B (parte va a Defensa) y el SENA pierde cerca de $0,5 B en inversión, según lo reportado en el debate. Pensiones suma $6,5 B dentro de funcionamiento. El Pacto Histórico anunció movilizaciones contra el texto.
- El ajuste fiscal: el Gobierno anunció una ley de «rescate económico» para un ajuste de 2,2 % del PIB. Todavía no está radicada, y ahí se juega si estas cuentas son sostenibles.
- La deuda sigue mandando: aun con el recorte, el servicio de la deuda es $46,7 B más que en 2026. La reducción se hace dentro de lo presupuestado; hay que ver si se cumple al ejecutar.
- El Fondo Milagro: los artículos 84 y 85 dejan reorientar partidas hacia la reconstrucción sin volver al Congreso. Una proposición de veeduría sobre esos recursos no tuvo aval del Gobierno y se hundió en el Senado.
- Las regiones: según El Espectador, Antioquia perdió cerca de $0,6 B y el Valle del Cauca $0,2 B en la redistribución. El anexo regionalizado llegó a la Cámara minutos antes de votar; conviene revisarlo con calma.
Selecciona una entidad o sector.
Esta es una guía de lectura: identifica qué partida y qué decisión legislativa conviene seguir. No atribuye un efecto directo cuando el proyecto no lo permite demostrar.
La cifra total de una cartera no equivale a un programa concreto. El análisis final debe revisar las partidas y anexos que la componen.
¿Qué entidades ganan espacio?
Aquí la comparación es por sección presupuestal: la entidad, no todo su sector. El número absoluto muestra capacidad de gasto; su peso dentro del PGN ayuda a leer prioridad relativa. No prueba por sí solo una preferencia política: pensiones, deuda, cambios institucionales y obligaciones legales también mueven las cifras.
2019, 2023 y 2026 son decretos de liquidación. 2027 es proyecto en trámite. Por eso sirve para leer la propuesta y no para anticipar ejecución.